La verdad acerca del pecado

La verdad acerca del pecado

 

Hay mucho que necesita ser mencionado con respecto al pecado y su relación con la seguridad del creyente. Sin intentar escribir un libro completo sobre hamartiología (el estudio del pecado),  ciertas verdades acerca del pecado que son relevantes para la seguridad del creyente deben ser brevemente comunicadas. Pero primero necesitamos una definición del pecado.

Según la Escritura, el pecado es: todo lo que no viene de la fe (Romanos 14:23), saber hacer lo bueno y no hacerlo (Santiago 4:17), quebrantar la ley (1 Juan 3:4), y toda injusticia (1 Juan 5:17).

            La Escritura enseña que hay varias formas de pecar. Podemos pecar por omisión (Santiago 4:17) y por comisión (1 Corintios 10:8, etc.). Es también posible pecar de pensamiento (Mateo 5:28, etc.), palabra (Mateo 12:37, etc.) y obra (Mateo 27:4, etc.). 

            Abandonemos todas las ideas preconcebidas y vayamos a las Escrituras  mientras ponemos a prueba  lo que algunos están diciendo acerca del pecado, especialmente en la vida de un creyente.

 

¿Son todos los pecados iguales en grado?

Los proponentes de UVSSS comentan sobre esto:

En relación con la vida eterna o la muerte perpetua, no hay grados de pecado, todos son lo mismo.[i][1] 

El hombre clasifica el pecado como “pequeño, mediano o grande.” Pero no hay tales cosas como “un pequeño pecado” contra un Dios santo.   El pecado es grande, feo, repugenante (sic), negro como las paredes del infierno (cursivas suyas).[ii][2]

Similarmente, Robert Thieme escribió: 

Las Escrituras no clasifican al adulterio como más depravado que otros pecados.[iii][3]

            Según la Biblia, ¿es este tipo de enseñanza verdadero o falso? ¿Son todos los pecados del mismo grado? ¿Afectan el alma todos los pecados en la misma forma? ¿Podemos igualar el estar afanosos con cometer homicidio y el desagradecimiento con la inmoralidad sexual? Examinemos lo que Dios tenía registrado.

 

¿Son algunos pecados mayores?

¿Son algunos pecados mayores que otros pecados, según Jesús?  

Jesús respondió: "Ninguna autoridad tendrías sobre mí si no te hubiera sido dada de arriba; por eso el que me entregó a ti tiene mayor pecado"(Juan 19:11, Biblia de las Américas). 

Si hay un pecado mayor entonces debe también de haber un pecado menor.

Dos versículos que claramente corroboran la afirmación de Jesús acerca de un mayor pecado son Génesis 18:20 y Éxodo 32:30.

La Biblia de las Américas dice:

Y el SEÑOR dijo: "El de Sodoma y Gomorra ciertamente es grande, y su pecado es sumamente grave.

Y sucedió que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado,  y yo ahora voy a subir al SEÑOR, quizá pueda hacer expiación por vuestro pecado.

Este asunto de un mayor (y menor) pecado es también claramente mostrado por Ofni y Finees, los malvados hijos de Elí: 

El pecado de los jóvenes era muy grande delante del SEÑOR, porque los hombres menospreciaban la ofrenda del SEÑOR (1 Samuel 2:17, Biblia de las Américas).  

            Quizás todavía más claro es lo que hallamos en Ezequiel, capítulo 8. Por favor, note primero que había grandes abominaciones, luego mayores abominaciones, después mayores abominaciones que éstas:  

Entonces me dijo: "Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen éstos, las grandes abominaciones  que comete aquí la casa de Israel para que me aleje de mi santuario? Pero aún verás mayores abominaciones” (Ezequiel 8:6, Biblia de las Américas). 

Y me dijo: "Aún verás que cometen mayores abominaciones" (Ezequiel 8:13, Biblia de las Américas). 

Y me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre? Aún verás mayores abominaciones que éstas" (Ezequiel 8:15, Biblia de las Américas). 

Hay también  este mal tan grande (Nehemías 13:27) y la gran transgresión (Salmo 19:13).

            Asimismo, en el tiempo de Moisés, cuando la pena capital estaba vigente, había pecado digno de muerte (Deuteronomio 21:22) y pecado que no era digno de muerte (Deuteronomio 22:26,  Reina-Valera 1995).

            Más aún, un tipo de pecado es eterno (Marcos 3:29) mientras que otros no lo son. Otro tipo de pecado (la inmoralidad sexual) es singularmente contra  nuestros propios cuerpos, mientras que otros están fuera de nuestro cuerpo (1 Corintios 6:18, NVI). 1 Juan 5:16 añade a esto al declarar que hay un pecado que no lleva a muerte, en tanto que hay un pecado que lleva a muerte.

            Adicionalmente, ciertos tipos de pecado como el estar afanosos (Filipenses 4:6), la ingratitud (Lucas 17:11-18; Colosenses 2:7; 3:15) y no ser completamente humilde y amable (Efesios 4:2) que no se citan en ninguna de las listas de pecados que lo excluirán a uno del reino, como sí lo son la inmoralidad sexual, la ebriedad, la codicia o la mentira (1 Corintios 6:9,10; Apocalipsis  21:8; 22:15).

            Además de todo aquello, hay pecados voluntarios  (Salmo 19:13), pecado involuntario (Números 15:22), pecado con soberbia (Números 15:30), pecado detestable (2 Reyes 21:11) y pecado deliberado (Hebreos 10:26). 

            De todo esto debiera ser evidente que no solamente hay diferentes grados de pecados, sino que pueden ser clasificados en diferentes maneras, tales como involuntario, deliberado, etc., como se acaba de mostrar.

 

¿Qué ocurre cuando un creyente peca?

Según los maestros de UVSSS, el efecto del pecado en la vida de un creyente se limita a lo siguiente: 

La relación Padre-hijo no es quebrantada por el pecado; el creyente sólo pierde la dulce comunión.[iv][4] 

El pecado quebranta la comunión con el Padre, quita el gozo de la salvación y hace perder gran parte de la recompensa que un cristiano podría tener.[v][5]

El pecado mancha el registro del creyente; le roba una buena posición entre los hombres; reduce su depósito en el cielo; pero no destruye la vida que está oculta con Cristo en Dios.[vi][6]

Primero, cuando un creyente peca, pierde comunión con Dios ... Segundo, cuando un creyente peca, pierde el gozo de su salvación ... Tercero, cuando un creyente peca, entristece al Espíritu Santo ... Cuarto, cuando un creyente peca, pierde recompensas.[vii][7]

Según Robert Lightner, los efectos del pecado en el creyente son pérdida de: comunión con Dios, dirección en la vida, confianza en la oración y gozo.[viii][8]

            John Bray escribió que cuando una persona salvada peca, pierde: comunión con Dios, su gozo y felicidad, poder y victoria, testimonio e influencia . También, él es castigado por el Señor, punible de muerte  por la mano de Dios, y dará cuenta en el trono del juicio de Cristo.[ix][9]

            Charles Ryrie afirma que las sanciones para el creyente pecador incluyen la comunión, el gozo, el caminar, la oración. Entonces añade que para el creyente persistentemente pecador, hay castigo, excomunión y muerte física.[x][10]

            D. James Kennedy dice que el pecado resulta en la pérdida de doce cosas: gozo, seguridad de la salvación, paz, producción de fruto, interés en las cosas espirituales, guía, salud, prosperidad, posible pérdida de los hijos, pérdida para la iglesia, pérdida para toda la nación –para el reino de Dios, y su vida física.[xi][11]

Pero según los proponentes de UVSSS, una cosa que una persona salva nunca puede perder cuando peca es su salvación:

Un cristiano que comete pecado ciertamente no pierde su salvación.[xii][12]

Si nuestra salvación no está asegurada, entonces nuestro nuevo nacimiento debería ser capaz de morir o deberíamos ser capaces de destruirlo por algún acto de pecado. Pero nunca el Nuevo Testamento sugiere siquiera que tal cosa pudiera ocurrir.[xiii][13]

Los cristianos pueden pagar un muy alto precio en esta vida por su pecado, pero el pecado no tiene poder para causar la pérdida de su salvación por causa  de la expiación de Cristo (cursivas de ellos).[xiv][14]

Ya que Cristo pagó por todos nuestros pecados, no hay forma de que podamos cometer un pecado que nos haga perder nuestra salvación ... Una vez que somos verdaderamente salvos, nunca podemos perder aquella salvación, porque todos y cada uno de los pecados que cometemos han sido cubiertos por la sangre de Cristo.[xv][15]

. . . sus pecados perjudican solamente su comunión cotidiana con Dios. No perjudican su salvación final del infierno.[xvi][16]

El pecado nunca  destruye al creyente (cursivas suyas).[xvii][17]

            Según la enseñanza de UVSSS, el pecado en la vida de un creyente solamente puede causar un daño limitado, pero no el daño definitivo de hacer que se torne espiritualmente perdido otra vez. Esto significa que hasta los mayores pecados y los pecados voluntarios y deliberados, como el homicidio premeditado de Urías y el adulterio por parte de David, nunca podrían causar la pérdida de la salvación. ¡Esto significaría que si una persona verdaderamente es salvada puede posteriormente tornarse un asesino en serie, ladrón de bancos y violador y permanecer salvo aunque se halle en pecado rebelde, ya que el pecado nunca invalidará su salvación! 

            En contraposición, Jesús no seleccionó a los incrédulos cuando dio su mensaje más serio sobre el pecado. Medite en la enseñanza del Señor a sus discípulos y permita que haga en usted una impresión indeleble con respecto a la seriedad del pecado:

Pero si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar. Si tu mano te hace pecar, córtatela. Más te vale entrar en la vida manco, que ir con las dos manos al infierno, donde el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te hace pecar, córtatelo. Más te vale entrar en la vida cojo, que ser arrojado con los dos pies al infierno. Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser arrojado con los dos ojos al infierno, donde “su gusano no muere, y su fuego no se apaga.” (Marcos 9:42-48, NVI).

            El Señor claramente enseñó que cierto pecado (no sólo la incredulidad) podía causar que uno muriese espiritualmente y no entrase en el reino de Dios. Esta es la enseñanza consistente de la Escritura desde Génesis 2:17, donde leemos primeramente sobre el pecado, hasta Apocalipsis 22:19 donde aprendemos que por el pecado un creyente puede ver revocada su parte en la ciudad santa. 

 

Los pecados del creyente y 1 Juan 1:9

Según algunos defensores de UVSSS, los pecados futuros del creyente ya están perdonados.

Primero, todos sus pecados – pasados, presentes y futuros – fueron perdonados cuando usted creyó en Jesús. No hay ninguno que Él no haya perdonado ya (cursivas suyas).[xviii][18]

¿Qué puede posiblemente condenar a un creyente que tiene todos sus pecados perdonados, pasados, presentes y futuros?[xix][19] 

El plan de redención de Dios incluye la salvación, tanto de los pecados pasados y de todos los que vienen después de la salvación; esto es, pecados cometidos antes del nuevo nacimiento y aquéllos cometidos luego de éste. De modo que cuando el creyente peca, aún está seguro, porque sus pecados son imputados a Aquel que tomó su lugar bajo la ley y cumplió todas las demandas contra él.[xx][20]

            Solamente Dios sabe cuántos han sido adversamente afectados por este tipo de enseñanza acerca del pecado. Si fuera verdad que nuestros futuros pecados ya estaban perdonados antes de que los cometamos, entonces 1 Juan 1:9, que fue escrito para el creyente, no tendría sentido.

            Además, si 1 Juan 1:9 se aplica solamente al incrédulo o a la persona perdida, como cree Bob George,[xxi][21] entonces ¿cómo podría un incrédulo recordar todos sus innumerables pecados para confesarlos para ser salvo?

            ¡También, Lucas 18:13,14 muestra a una persona no salva que no confesó específicamente por nombre sus pecados, sino en vez de esto pidió misericordia de un modo general, lo cual le trajo una justificación instantánea!

            ¡Hechos 10:43-48 (compare 11:14) es también clarísimo en contradecir esta aplicación de 1 Juan 1:9 pues muestra que Cornelio y su casa se salvaron sin proferir una palabra, esto es, sin confesar un pecado!

            1 Juan 1:7 cita la posibilidad de recibir una purificación continua del pecado por la sangre de Cristo, pero solamente si cumplimos con la condición establecida de andar en la luz, como él está en la luz . Claramente esto está escrito para el creyente. También, 1 Juan 2;1 fue claramente escrito para el creyente. ¡Así que tenemos dos claras referencias, sólo dos versículos antes y dos versículos después de 1 Juan 1:9, escritas para el creyente! Obviamente el flujo de este grupo de versículos refuta el concepto de que 1 Juan 1:9 sea para el incrédulo.

            Ya que, por tanto,  1 Juan 1:9 no puede referirse al incrédulo siendo salvado, debe de referirse al creyente. Eso significa que un creyente debe confesar sus pecados para hallar perdón luego de su salvación. 1 Juan 1:9 dice: 

Si confesamos nuestros  pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (Biblia de las Américas).

            Por favor note los pronombres plurales en este versículo. El Apóstol Juan se puso a sí mismo en este grupo, lo cual también muestra que 1 Juan 1:9 se refiere al creyente después de la salvación inicial. El pecado, por tanto, debe de ser todavía un problema, como se muestra en este versículo, y a través de todo el Nuevo Testamento.

            Más aún, el Salmo 51:1-12 (compare Salmo 32:5) es claro en que David, subsiguientemente a su salvación inicial, confesó sus pecados a Dios después de que cometió adulterio con Betsabé. Ciertamente nadie argumentaría que hizo esto para recibir una salvación inicial.

            ¡Ya que 1 Juan 1:9 es la forma dada por Dios para ser perdonados luego de la salvación, no confesar nuestros pecados, por tanto, significa no ser perdonados! Este es el triste resultado final para todos los cristianos que piensan que sus pecados futuros ya están perdonados incluso antes de ser cometidos. 

 

¿Es el pecado todavía el problema?

Algunos nos dicen:

El pecado ya no es el problema.[xxii][22]

            El pecado no es el problema. . . .[xxiii][23]

            Los efectos destructivos del pecado debieran ser obvios. Mancilló a Lucifer y a los ángeles que se rebelaron con él. El pecado de Adán le trajo la muerte espiritual y la expulsión del Edén (Génesis 2:17; 3:23). Fue por causa del pecado que Dios destruyó a toda la gente de la tierra, excepto los que estaban en el arca de Noé  (Génesis 6:5-17). Las ciudades de Sodoma y Gomorra fueron destruidas con azufre ardiente a causa del pecado (Génesis 19:24; Judas 7). El suelo se abrió y se tragó a Coré, Datán y Abiram por causa del pecado de ellos (Números 16:30). El pecado de Israel profanó la tierra (Jeremías 3:9). A través del pecado el pueblo se corrompió (Deuteronomio 9:12; Salmo 53:3) y se hizo enemigo de Dios (Santiago 4:4). Todo lo que causa pecado y todos los que hacen lo malo serán arrojados en el horno ardiente (Mateo 13:41,42). No se deje engañar: el pecado siempre ha sido el problema y todavía lo es en nuestro tiempo de la gracia.

            Un ejemplo específico del Nuevo Testamento acerca del pecado como el problema es el de Ananías y Safira. En Hechos 5:1-11, leemos acerca de su plan para engañar. Las palabras de Pedro a Ananías son en extremo impresionantes:

Ananías, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón ... (v. 3).

De alguna manera Satanás engañó a Ananías en tal grado. El punto es que, si el pecado ya no es el problema para nosotros, entonces ¿por qué era todavía el problema para Ananías y Safira, quienes cayeron muertos por su pecado? ¡La pareja estaba en la comunidad de los creyentes! 

 

¿Es el pecado imputado al creyente?

He aquí fuentes de UVSSS:

. . . ninguno de los pecados de los elegidos les son imputados a ellos por Dios, a causa de la fe de ellos; si bien los verdaderos creyentes todavía pecaban, y deben luchar contra el pecado durante todas sus vidas, el pecado no les es ‘contado’ o imputado.[xxiv][24]

El pecado no le es imputado al cristiano.[xxv][25]

Así que cuando confié en Cristo, obtuve perdón de todos mis pecados y desde ahora en adelante mis pecados son imputados a Cristo y no imputados contra mí en absoluto. Esto es lo que Dios quiere decir cuando dice, “Benditos aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos PECADOS SON CUBIERTOS. Bendito es el hombre a quien el Señor NO LE IMPUTARÁ PECADO.” Esa es la razón por la cual un cristiano no vendrá a condenación y ni siquiera vendrá a juicio en lo que concierne a la salvación de su alma (mayúsculas suyas).[xxvi][26]

            No debiéramos sorprendernos con respecto a tal enseñanza por parte de aquellos que desean defender UVSSS. ¡Recuerde ahora que para proteger su doctrina deben intentar eliminar la posibilidad de muerte espiritual para el creyente por causa de su pecado! Al decir que el pecado no es imputado o cargado a la cuenta del cristiano en primer lugar, ellos pueden por este medio proteger a UVSSS del letal veneno del pecado.

El poder del pecado

A través del pecado toda la nación de Israel se envileció:

Cuando encontré a Israel, fue como hallar uvas en el desierto; cuando vi a sus antepasados, fue como ver higos tiernos en la higuera. Pero ellos se fueron a Baal Peor, y se entregaron a la vergüenza; ¡se volvieron tan detestables como el objeto de su amor! ... Toda su maldad comenzó en Guilgal; allí comencé a aborrecerlos. Por causa de sus maldades, los expulsaré de mi casa. No volveré a amarlos, pues todas sus autoridades son rebeldes (Oseas 9:10,15, NVI).

¡Que golpe es este pasaje para aquellos que emplean mal el amor de Dios en un esfuerzo por fortalecer UVSSS!

            ¿Qué más le puede hacer el pecado al cristiano, según la Escritura? El pecado puede corromper (Hebreos 12:15), contaminar (Santiago 3:6), manchar (Santiago 1:27), ensuciar nuestra vestidura espiritual (Apocalipsis 3:4), esclavizarnos de nuevo (2 Pedro 2:20,21) y hacer impura a una persona (Mateo 15:19,20; Marcos 7:21-23).

Pablo se dirige a los creyentes y expone las capacidades contaminantes del pecado:

Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Corintios 7:1, Biblia de las Américas). 

            Es de la máxima importancia que, según el Señor Jesús, el pecado puede engendrar muerte espiritual (Lucas 15: 24,32), lo cual es también lo que escribió Pablo que podría ocurrirle a cualquier cristiano que vive de acuerdo con la naturaleza pecaminosa (Romanos 8:13; Gálatas 5:19-21; 6:8). Vea también Santiago 1:14,15.

En contraste con estas Escrituras, no es infrecuente escuchar mensajes de UVSSS como los siguientes:

Los arminianos a menudo suponen que “muerte” significa “ir al infierno”o “perder la salvación,” pero no hay la evidencia exegética necesaria para esta conclusión.[xxvii][27]

Ahora, si usted es un hijo de Dios, nunca perecerá. Nunca morirá espiritualmente, pero es posible que un cristiano pierda recompensas.[xxviii][28]

            ¡Claramente, ninguna referencia Escritural dice que una vez que una persona ha sido regenerada o ha recibido la justicia imputada no pueda posteriormente tornarse profanado, corrupto, contaminado, manchado, esclavizado, hecho impuro o llevado a su muerte espiritual por el pecado! De hecho, cuando uno examina el contexto de todos los efectos del pecado mencionados arriba, debiera ser obvio que aquellos pasajes fueron hablados o escritos a personas que eran creyentes.

En contraposición, los defensores de UVSSS dicen:

Dios ha juzgado al creyente como eternamente justo  . . . .[xxix][29]

En el momento de la fe en Cristo, el creyente recibe inmediatamente la imputación de la perfecta justicia de Dios. Usted ahora lo lleva consigo por el resto de su vida en la tierra y aún hasta la eternidad, usted tiene para siempre la justicia de Cristo imputada a usted.[xxx][30]

            ¡De nuevo, específicamente es el creyente quien puede tornarse adversamente afectado por el pecado en estas formas! Ya que es definidamente una posibilidad, según la Escritura, entonces el pecado todavía es el problema, esto es, uno de los problemas, que Pablo advirtió repetidamente a los cristianos como pudiendo excluirlos del reino (Gálatas 5:19-21). Esto prueba que Pablo sabía que el pecado podía hacer mucho más que solamente causar que un creyente perdiese sus recompensas, el gozo de la salvación, etc. Quizás es por esto que Pablo menciona su justo enojo con los pecados de otro creyente:

¿A quién se le hace pecar sin que yo me preocupe intensamente? (2 Corintios 11:29,  Biblia de las Américas).

            ¡Ya que el pecado puede excluir a un cristiano del reino, debiera ser evidente que los pecados de un creyente pueden engendrar muerte espiritual, le son imputados, y sus pecados futuros no son automáticamente perdonados incluso antes de ser cometidos! Todo esto está también implicado en el encargo de Pablo a Timoteo:

. . . ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro (1 Timoteo 5:22, Reina-Valera 1960).

            Ciertamente, Pablo sabía algo acerca del pecado en la vida de un creyente, incluyendo su propia responsabilidad personal de guardarse a sí mismo espiritualmente puro, de lo cual muchos en nuestros días están totalmente inconscientes.

            Aún más, hasta el pecado de jactancia no es bueno, como que se lo compara con un poquito de levadura que leuda toda la masa (1 Corintios 5:6). En otras palabras,  el pecado puede tener un efecto penetrante a menos que se trate con él por medio de la confesión y la renuncia (Proverbios 28:13; compare 1 Juan 1:9). Hasta irritarse lleva al mal (Salmo 37:8).

            Pablo también escribió que si lo que él comiera hiciese pecar a su hermano en Cristo, nunca volvería a comer carne [sacrificada a un ídolo] ,  de modo que no lo llevaría a pecar  (1 Corintios 8:13). Este es el mismo maestro de la gracia haciendo del pecado el problema hasta el punto en que puede destruir a un creyente (v. 11) a través del ejemplo de otro. Qué contraste presenta todo esto con lo que se nos enseña generalmente en nuestro tiempo acerca del pecado y lo que puede hacerle al cristiano.

            Por último pero no menos importante, hasta el mundialmente famoso Billy Graham subestima el poder del pecado en la vida de uno que previamente recibió a Jesús como Señor y Salvador:

 

Nuestra comunión con Él puede ser quebrantada, pero nuestra relación no lo es; todavía somos miembros de Su familia si hemos verdaderamente entregado nuestras vidas a Cristo.[xxxi][31] 



[i][1]J. F. Strombeck, Shall Never Perish [No perecerá jamás] (Grand Rapids, MI: Kregel Publications, 1991), p. 165.

[ii][2]Oliver B. Greene, The Gospel of Grace [El evangelio de la gracia] (Greenville, SC: The Gospel Hour, Inc., 1974), pp. 28, 29.

[iii][3]R. B. Thieme, Jr., Rebound & Keep Moving! [¡Rebote y siga moviéndose!] (Houston, TX: R. B. Thieme, Jr., Bible Ministries, 1993), p. 29.

[iv][4]Robert Glenn Gromacki, Salvation Is Forever [La salvación es para siempre] (Chicago: Moody Press, Third Printing, 1976), p. 99.

[v][5]John R. Rice, Can a Saved Person Ever Be Lost? [¿Puede una persona salva jamás perderse?] (Murfreesboro, TN: Sword of the Lord Publishers, 1943), p. 23.

[vi][6]T. G. Davis, Saved and Certain [Salvado y seguro] (Nashville, TN: Broadman Press, Eighth Printing, 1955), p. 98.

[vii][7]Charles Halff, Eternal Security: True or False? [La seguridad eterna: ¿Verdadera o falsa?] (San Antonio, TX: The Christian Jew Foundation, 1971), p. 17.

[viii][8]Robert P. Lightner, Sin, the Savior, and Salvation [El pecado, el Salvador y la salvación] (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1991), pp. 267, 268.

[ix][9]John L. Bray, Once Saved Always Safe [Una vez salvo, siempre a seguro] (Lakeland, FL, 1982), pp. 27-31. 

[x][10]Charles C. Ryrie, Basic Theology [Teología básica] (Victor Books, Third Printing, 1987), p. 232.

[xi][11]D. James Kennedy, Can A Christian Fall From Grace [¿Puede un cristiano caer de la gracia?], folleto (Ft. Lauderdale, FL: Coral Ridge Ministries), pp. 11-14.

[xii][12]Bray, Once Saved Always Safe [Una vez salvo, siempre a seguro], p. 27. 

[xiii][13]Charles C. Ryrie, So Great Salvation [Tan grande salvación] (Victor Books, 1989), p. 139.

[xiv][14]The Ankerberg Theological Research Institute News Magazine [Revista de noticias del Instituto Ankeberg de Investigación Teológica] (Chattanooga, TN: The Ankerberg Theological Research Institute), Vol. 4, No. 8, August 1997, p. 2.

[xv][15]Harold Camping, God’s Magnificent Salvation Plan [El magnífico plan de salvación de Dios] (Oakland, CA: Family Stations, Inc., 1995), p. 66.

[xvi][16]Zane C. Hodges, The Gospel Under Siege [El evangelio sitiado] (Dallas, TX: Redención Viva, Fifth Printing, 1988), p. 107. 

[xvii][17]Davis, Saved and Certain [Salvado y seguro], p. 98.

[xviii][18]Hal Lindsey, The Liberation of Planet Earth [La liberación del planeta Tierra] (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1974), p. 170.

[xix][19]The Ankerberg Theological Research Institute News Magazine [Revista de noticias del Instituto Ankeberg de Investigación Teológica ] (Chattanooga, TN: The Ankerberg Theological Research Institute), Vol. 4, No. 7, July 1997, p. 10.

[xx][20]Davis, Saved and Certain [Salvado y seguro], p. 87.

[xxi][21]Bob George (Dallas, TX: People to People [De gente a gente]), 29 de setiembre de 1993.

[xxii][22]Lindsey, The Liberation of Planet Earth [La liberación del planeta Tierra] , p. 173.

[xxiii][23]George, People to People [De gente a gente] , 29 de setiembre de 1993.

[xxiv][24]The Westminster Dictionary of Christian Theology [El diccionario Westminster de teología cristiana].  Alan Richardson and John Bowden, Editors (Philadelphia: The Westminster Press, 1983), p. 540.

[xxv][25]Rice, Can a Saved Person Ever be Lost? [¿Puede una persona salva jamás perderse?] ,  p. 22.

[xxvi][26]Ibid., p. 23.

[xxvii][27]Joseph C. Dillow, Reign of the Servant Kings [El reino de los reyes siervos] (Hayesville, NC: Schoettle Publishing Co., Second Edition, 1993), p. 417. [Comentario: Afirmaciones dogmáticas pero no escriturales son hechas a menudo por los proponentes de UVSSS. El estudiante de las Escrituras debe meramente ir a la Biblia para aprender que el pecado puede llevar al cristiano a su muerte espiritual, como lo enseñó Jesús en Lucas 15:24,32. Vea también nuestro tratado titulado Dieciocho ejemplos bíblicos en http://www.alcanceevangelistico.org/dieciochoejemplos1.htm]. 

[xxviii][28]Charles Halff, The Five Crowns [Las cinco coronas] The Christian Jew Hour,  16 de febrero de 1996. 

[xxix][29]The Ankerberg Theological Research Institute News Magazine [Revista de noticias del Instituto Ankeberg de Investigación Teológica] (Chattanooga, TN: The Ankerberg Theological Research Institute), Vol. 4, No. 6, June 1997, p. 8.

[xxx][30]R. B. Thieme, Jr., Doctrines/Eternal Security, Book of Life [Doctrinas/ Seguridad eterna, Libro de la Vida] lesson 138- Rev. 3:5b, 1981 Revelation, 27 de mayo de 1982.

[xxxi][31]Billy Graham Evangelistic Association Internet Website [Sitio Web de la Asociación Evangelística Billy Graham] 

http://www.theway.billygraham.org/questions.asp?pass=9


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