La fidelidad de Dios

[Capítulo 6 del libro, "The Believer's Conditional Security"
(La Seguridad Condicional del Creyente)
por Dan Corner


Hacia el final mismo de su vida, Josué reunió a todo Israel ante sí para oír una reflexión sobre su pasado histórico, que él habría posteriormente de emplear para dirigir una solemne advertencia (Josué 23:1-16). Entre otras cosas, Josué se concentró en la fidelidad de Dios, la cual los llevó a la tierra prometida que ahora ellos poseían. Él les recordó:
... Ustedes bien saben que ninguna de las buenas promesas del SEÑOR su Dios ha dejado de cumplirse al pie de la letra. Todas se han hecho realidad, pues él no ha faltado a ninguna de ellas (v. 14, NVI).
¡Sin embargo, Josué conocía algo más acerca de la fidelidad de Dios, esto es, el otro lado de ella, del cual muchos parecen no estar conscientes hoy! Él prosiguió diciendo a quienes ahora estaban disfrutando lo bueno de la tierra:
Pero así como el SEÑOR su Dios ha cumplido sus buenas promesas, también descargará sobre ustedes todo tipo de calamidades, hasta que cada uno sea borrado de esta tierra que él les ha entregado. Si no cumplen con el pacto que el SEÑOR su Dios les ha ordenado, sino que siguen a otros dioses, adorándolos e inclinándose ante ellos, tengan por seguro que la ira del SEÑOR se descargará sobre ustedes y que serán borrados de la buena tierra que el SEÑOR les ha entregado (Josué 23:15,16, NVI).
¡En otras palabras, del mismo modo en que Dios es fiel para cumplir sus buenas promesas, él análogamente llevará a cabo sus más perturbadoras amenazas! Dios es fiel para hacer ambas cosas, pues no puede negarse a sí mismo.

Este hecho importante, pero perturbador, acerca del lado negativo de la fidelidad de Dios ha sido pasado por alto, intencionalmente o no, para gran perjuicio del Cuerpo de Cristo. El futuro histórico de Israel desde aquel punto en el tiempo cuando el sermón de Josué fue pronunciado es una prueba absoluta de que Dios es fiel para llevar a cabo sus sobrecogedoras amenazas, incluso a aquellos que son sus hijos:

Porque Él dijo: Ciertamente, ellos son mi pueblo, hijos que no engañarán. Y Él fue su salvador. En todas sus angustias Él fue afligido, y el ángel de su presencia los salvó; en su amor y en su compasión los redimió, los levantó y los sostuvo todos los días de antaño. Mas ellos se rebelaron y contristaron su santo Espíritu, por lo cual Él se convirtió en su enemigo, y peleó contra ellos (Isaías 63:8-10, Biblia de las Américas).

Desde el día en que hice salir a sus antepasados de la tierra de Egipto hasta el día de hoy, una y otra vez les he advertido: “Obedézcanme.” Pero no obedecieron ni prestaron atención, sino que siguieron la terquedad de su malvado corazón. Por eso hice hacer sobre ellos todo el peso de las palabras de este pacto, que yo les había ordenado cumplir, pero que no cumplieron (Jeremías 11:7,8, NVI).

Similarmente, de un pasaje diferente del Antiguo Testamento aprendemos lo mismo:
Y el SEÑOR amonestaba a Israel y a Judá por medio de todos sus profetas y de todo vidente, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos y guardad mis mandamientos, mis estatutos conforme a toda la ley que ordené a vuestros padres y que os envié por medio de mis siervos los profetas. Sin embargo, ellos no escucharon, sino que endurecieron su cerviz como sus padres, que no creyeron en el SEÑOR su Dios. Desecharon sus estatutos y el pacto que El había hecho con sus padres, y sus advertencias con las cuales los había amonestado. Y siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que los rodeaban, respecto de las cuales el SEÑOR les había ordenado que no hicieran como ellas. Y abandonaron todos los mandamientos del SEÑOR su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros; hicieron una Asera, adoraron a todo el ejército de los cielos y sirvieron a Baal. Hicieron pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas, practicaron la adivinación y los augurios, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, provocándole. Y el SEÑOR se airó en gran manera contra Israel y los quitó de su presencia; no quedó sino sólo la tribu de Judá. Tampoco Judá guardó los mandamientos del SEÑOR su Dios, sino que anduvieron en las costumbres que Israel había introducido. Y el SEÑOR desechó a toda la descendencia de Israel, y los afligió y los entregó en mano de saqueadores, hasta que los echó de su presencia. Cuando El arrancó a Israel de la casa de David, ellos hicieron rey a Jeroboam, hijo de Nabat. Entonces Jeroboam apartó a Israel de seguir al SEÑOR, y les hizo cometer un gran pecado. Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que había cometido Jeroboam; no se apartaron de ellos, hasta que el SEÑOR quitó a Israel de su presencia, como El había hablado por medio de todos sus siervos los profetas. E Israel fue llevado de su propia tierra al destierro, a Asiria, hasta hoy. (2 Reyes 17:13-23, Biblia de las Américas).

Las promesas de Dios son condicionales

Aunque aparentemente sea poco conocida, es también una verdad fundamental y básica hallada en la Escritura que las promesas favorables o las solemnes amenazas de Dios son condicionales según nuestra continua obediencia o desobediencia hacia él. La Escritura declara:
En un momento puedo hablar de arrancar, derribar y destruir a una nación o a un reino; pero si la nación de la cual hablé se arrepiente de su maldad, también yo me arrepentiré del castigo que había pensado inflingirles. En otro momento puedo hablar de construir y plantar a una nación o a un reino. Pero si esa nación hace lo malo ante mis ojos y no me obedece, me arrepentiré del bien que había pensado hacerles (Jeremías 18:7-10, NVI).(i)
Ciertamente, algunos dirán que Jeremías 18:7-10 solamente se aplica a naciones o reinos completos, pero no a individuos. Por tanto, tales personas concluyen que nosotros como individuos no necesitamos permanecer fieles después de que hemos sido beneficiados personalmente por la promesa de Dios, especialmente con respecto a la salvación. Esto, empero, es claramente refutado por lo siguiente:
Si el justo se aparta de la justicia y hace lo malo y practica los mismos actos repugnantes del malvado, ¿merece vivir? No, sino que morirá por causa de su infidelidad y de sus pecados, y no se recordará ninguna de sus obras justas. Ustedes dicen: “El SEÑOR es injusto.” Pero escucha, pueblo de Israel: ¿En qué soy injusto? ¿No son más bien ustedes los injustos? Cuando el justo se aparta de la justicia, cae en la maldad y muere, ¡pero muere por su maldad! Por otra parte, si el malvado se aleja de su maldad y practica el derecho y la justicia, salvará su vida. Si recapacita y se aparta de todas sus maldades, no morirá sino que vivirá. Sin embargo, el pueblo de Israel anda diciendo: “El SEÑOR es injusto.” Pueblo de Israel, ¿en qué soy injusto? ¿No son más bien ustedes los injustos? Por tanto, a cada uno de ustedes, los israelitas, los juzgaré según su conducta. Lo afirma el SEÑOR Dios omnipotente. Arrepiéntanse y apártense de todas sus maldades, para que el pecado no les acarree la ruina. Arrojen de una vez por todas las maldades que cometieron contra mí, y háganse de un corazón y de un espíritu nuevos. ¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel? Yo no quiero la muerte de nadie. ¡Conviértanse, y vivirán! Lo afirma el SEÑOR omnipotente. (Ezequiel 18:24-32, NVI).
Por favor, note que un individuo es tratado de idéntica forma que toda una nación o un reino con respecto a un cambio para bien o para mal. El pecado siempre puede ser la ruina del hombre justo, que lo lleva a su muerte (física, espiritual, o ambas). Los reyes Saúl y Salomón son ejemplos de lo que el pecado le puede hacer al justo. Era la responsabilidad personal de ellos arrojar de sí todas las ofensas que cometieron después de su salvación. Aunque Dios es fiel y soberano él no haría esto por ellos independientemente de la voluntad de ellos, ni dejaría de ajustar cuentas con el pecado contumaz. Seamos advertidos y beneficiémonos con sus tristes ejemplos.

Es solamente cuando tenemos en mente todo esto que debiéramos interpretar el Salmo 31:23, un pasaje que es a veces empleado para apoyar UVSSS(ii). Ese pasaje de los Salmos dice:

Amad a Jehová, todos vosotros sus santos; a los fieles guarda Jehová y retribuye con creces al que procede con soberbia (Reina-Valera 1995).
¡Note que ese versículo es una promesa solamente para los santos fieles, no para aquellos que se tornaran soberbios, etc.! Además, otras promesas, sin una condición anexa, nunca deben de ser consideradas como incondicionales a la luz de las varias Escrituras ya citadas en este capítulo y los ejemplos de Saúl y Salomón.

Los siguientes son otros dos pasajes que muestran que promesas aparentemente incondicionales sí tienen una condición anexa:

Por cuanto has hecho esto, de ninguna manera permitiré que tus parientes me sirvan, aun cuando yo había prometido que toda tu familia, tanto tus antepasados como tus descendientes, me servirían siempre. Yo, el SEÑOR, Dios de Israel, lo afirmo. Yo honro a los que me honran, y humillo a los que me desprecian. (1 Samuel 2:30, NVI).

Si yo le digo al justo: “¡Vivirás!,” pero él se atiene a su propia justicia y hace lo malo, no se le tomará en cuenta su justicia, sino que morirá por la maldad que cometió. (Ezequiel 33:13, NVI).

Jeroboam es otra persona que debiéramos considerar. Él es un ejemplo de una persona que anuló una magnífica promesa a través del pecado. Antes de que él llegara al poder el profeta Ahías le dijo:
En lo que a ti atañe, yo te haré rey de Israel, y extenderás tu reino a tu gusto. Si haces todo lo que te ordeno, y sigues mis caminos, haciendo lo que me agrada y cumpliendo mis decretos y mandamientos como lo hizo David mi siervo, estaré contigo. Estableceré para ti una dinastía tan firme como la que establecí para David; y te daré Israel. (1 Reyes 11:37,38, NVI).
Desafortunadamente, como tantos, el futuro de Jeroboam a partir de aquel punto revela el lado negativo de la fidelidad de Dios para detener la bendición prometida a causa de la desobediencia de él.

Aunque Dios es fiel, su fidelidad tiene dos lados. ¡En la eternidad futura, esto será revelado tanto en la Nueva Jerusalén como en el lago de fuego!

¡También, el verdadero asunto no es la fidelidad de Dios hacia nosotros, sino más bien nuestra fidelidad a Dios!

Una verdad a medias

Con respecto al tema de la fidelidad de Dios, una anotación muy desorientadora puede hallarse en la Nueva Biblia de Estudio Ginebra (New Geneva Study Bible). Esta Biblia de estudio, la cual contiene los pensamientos de Juan Calvino y otros reformadores, afirma:
La fidelidad de Dios es otro aspecto de su bondad y laudabilidad. La gente miente y quebranta su palabra; Dios no hará nada de esto. En el peor de los momentos puede afirmarse: “Sus compasiones no fallan ... Grande es Tu fidelidad” (Lam. 3:22, 23; Sal 36:5; cf. Salmo 89, especialmente vv. 1, 2, 14, 24, 33, 37, 49). Aun cuando las circunstancias sean inesperadas y desconcertantes, y amenacen con ocultar Su fidelidad, todavía sabemos que Dios guarda sus promesas para nosotros los que creemos: “Todo os ha ocurrido; ni una palabra ... ha fallado” (Jos. 23:14).(iii) (puntos suspensivos de ellos).
Por favor, note que se citó Josué 23:14, pero no los versículos 15 y 16. Por tanto, se presentó solamente la mitad de la verdad sobre este tema de la fidelidad de Dios.

De nuevo, esos versículos dicen:

Pero así como el SEÑOR su Dios ha cumplido sus buenas promesas, también descargará sobre ustedes todo tipo de calamidades, hasta que cada uno sea borrado de esta tierra que él les ha entregado. Si no cumplen con el pacto que el SEÑOR su Dios les ha ordenado, sino que siguen a otros dioses, adorándolos e inclinándose ante ellos, tengan por seguro que la ira del SEÑOR se descargará sobre ustedes y que serán borrados de la buena tierra que el SEÑOR les ha entregado (Josué 23:15,16, NVI).

¿Cómo más es fiel Dios?

Podemos leer también de la fidelidad de Dios en 1 Juan 1:9:
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (Reina-Valera 1960).
Allí aprendemos que Dios es fiel para perdonar y purificarnos del pecado cometido después de nuestra salvación, si cumplimos con la condición citada-a saber, confesarle a él ese pecado. Se entiende que hemos de tener una disposición de abandonar aquel pecado. Vea Proverbios 28:13. La fidelidad de Dios también es mencionada en 1 Corintios 10:13:
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.(Biblia de la Américas).
Dios es fiel para no dejarnos ser tentados más allá de lo que podemos soportar. Él siempre proveerá una salida, de modo que podamos resistir bajo tentación. Esto puede resultar en martirio, como ocurrió con Esteban (Hechos 7:59,60) y Antipas (Apocalipsis 2:13).

A pesar de la fidelidad de Dios, el libre albedrío del individuo y su responsabilidad personal están involucradas aquí. ¡Si éstas no hubieran de considerarse, entonces ningún cristiano jamás caería en pecado o se extraviaría hacia una falsa doctrina, ya que Dios siempre hará perfectamente su parte! Este es un punto muy importante para recordar. A la luz de esto leemos:

Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió (Hebreos 10:23, Biblia de las Américas).
¡En otras palabras, aunque Dios es fiel nosotros aún debemos mantener firme nuestra profesión cristiana! Esta era la enseñanza original de la gracia. Es solamente con nuestros libre albedrío y responsabilidades humanas que podemos entender apropiadamente la fidelidad de Dios aquí y en otros pasajes que similarmente mencionan su fidelidad (1 Corintios 1:9; 1 Tesalonicenses 5:24; 2 Tesalonicenses 3:3).

Permanezca fiel a Jesús

En Apocalipsis 13:10, también leemos acerca de fidelidad, pero esta vez claramente no es la fidelidad de Dios hacia nosotros, sino que en lugar de esto es la necesidad de nuestra fidelidad hacia él-¡aun durante el tiempo en que la gente en su mayor parte estará adorando al Anticristo! Juan escribió respecto de esto:
En esto consisten la perseverancia y la fidelidad de los santos (NVI).
Muy similar a ese versículo, y durante el mismo marco temporal, leemos en Apocalipsis 14:9-12:
Entonces los siguió otro ángel, el tercero, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe una marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino del furor de Dios, que está preparado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y en presencia del Cordero. Y el humo de su tormento asciende por los siglos de los siglos; y no tienen reposo, ni de día ni de noche, los que adoran a la bestia y a su imagen, y cualquiera que reciba la marca de su nombre. Aquí está la perseverancia de los santos que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús (Biblia de las Américas).
Además, después de su propia muerte en la cruz, Jesús les dijo a aquellos que él ya había comprado con su propia sangre acerca de la necesidad de ellos de ser fieles a Dios hasta el final de sus vidas:
No tengas miedo de lo que estás por sufrir. Te advierto que a algunos de ustedes el diablo los meterá en la cárcel para ponerlos a prueba, y sufrirán persecución durante diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que salga vencedor no sufrirá daño alguno de la segunda muerte (Apocalipsis 2:10,11, NVI).
De modo que aquí de nuevo leemos acerca de fidelidad, pero es la fidelidad hacia Dios de parte de los santos-no la fidelidad de Dios hacia los cristianos.

¡Según Jesús, en ese pasaje, es nuestra fidelidad para con Dios lo que se necesita para recibir la corona de la vida y para impedir que seamos dañados por la segunda muerte (otro nombre para el lago de fuego, Apocalipsis 21:8)!

La corona de la vida

Hay tres coronas mencionadas específicamente en el Nuevo Testamento, aunque algunos creen que hay más. Ellas son la corona de justicia, la corona de gloria y la corona de la vida.

La corona de la vida es la más significativa para estudiar en conjunto con la seguridad del creyente debido a su empleo en Apocalipsis 2:10, una de las únicas dos veces que es mencionada en la Biblia.

La posición típica de UVSSS con respecto a la corona de la vida es concisamente presentada por H.A. (Henry Allen) Ironside.

Una corona de vida no es salvación; es recompensa. Hay cinco coronas ... la corona de la vida para aquellos que sufren por Cristo; ... Puedo perder todas aquellas coronas y aun así no perder mi salvación. La Palabra dice, “Si la obra de alguno se quemara ... él mismo será salvo; empero así como por fuego” (1 Corintios 3:15). Pero no deseo ser salvado de ese modo. Yo quiero ganar la corona de la vida. “Sé fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida.”(iv)
Un escrutinio estrecho de Apocalipsis 2:10,11 revela lo siguiente:

  1. La persecución es una prueba.
  2. Ser fiel hasta la muerte se refiere a soportar una dolorosa persecución como cristiano sin negar a Cristo. Vea también Juan 15:19,20 y 2 Timoteo 3:12.
  3. Mientras que Apocalipsis 2:10 muestra lo que recibimos por permanecer fieles hasta la muerte, el versículo 11 muestra lo que evitamos--a saber, ser dañados por la segunda muerte.

¡Si no somos fieles hasta la muerte no obtendremos la corona de la vida y además seremos dañados por la segunda muerte! Ambas cosas van juntas.

El siguiente asunto por aclarar es, ¿qué es la segunda muerte? Para la respuesta debemos ir a otras veces en que la expresión es usada-tal como se encuentra en Apocalipsis 20:14 y Apocalipsis 21:8. Estas dos referencias identifican ambas claramente la segunda muerte como la misma cosa que el lago de fuego.

Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego (Apocalipsis 20:14, Biblia de las Américas).

Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apocalipsis 21:8, Biblia de la Américas).

En resumen, la corona de la vida será dada a todos los que mueren con la salvación o, en otras palabras, a aquellos que no van al lago de fuego. ¡Por tanto, no puede ser una recompensa que solamente algunos de los salvos obtendrán!

El atuendo para todos los que permanecen fieles a Dios hasta la muerte es una vestidura limpia de lino blanco (Apocalipsis 6:11; 19:8) y la corona de la vida. Mientras que solamente algunos de los redimidos poseerán la corona de justicia y la corona de gloria, todos ellos poseerán la corona de la vida.

La corona de la vida es específicamente mencionada sólo una vez más en la Biblia, esto es, en Santiago 1:12:

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman (Reina-Valera 1960).
Las observaciones de Santiago 1:12 son:

  1. Esta vida es una prueba.
  2. Si perseveramos, lo cual es identificado con pasar la prueba, todos nosotros recibiremos la corona de la vida.
  3. Aquéllos que reciben la corona de la vida son exactamente los mismos que aman a Dios.

Ahora intercalemos un verso correlativo también del libro de Santiago:

... ¿No ha elegido Dios a los que son pobres según el mundo, para que sean ricos en la fe y hereden el reino que Dios prometió a quienes lo aman? (Santiago 2:5, NVI).
Lógicamente, podemos ahora deducir lo siguiente:

La conclusión de Santiago 2:5 y 1:12 refuta la enseñanza de UVSSS que enseña que la corona de la vida es una recompensa que solamente algunos recibirán. Esto es importante, pues uno debe también ser fiel hasta la muerte para obtenerla (Apocalipsis 2:10,11).

Esto significa que aquellos que comienzan siendo fieles a Jesús, pero no persisten, no recibirán la corona de la vida ni heredarán tampoco el reino de Dios. ¡Además, los mismos serán dañados por la segunda muerte (o el lago de fuego)!

A propósito, hay otros versículos mucho más claros que Apocalipsis 2:10, que muestran que debemos persistir o permanecer fieles hasta el fin de nuestras vidas para entrar en el reino.

Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos el principio de nuestra seguridad firme hasta el fin (Hebreos 3:14, Biblia de las Américas).

Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo (Mateo 10:22, Biblia de las Américas).

¡Este último pasaje fue dirigido a los apóstoles y su perseverancia se necesitaba para la salvación, no para una recompensa!

2 Timoteo 2:13

Quizás 2 Timoteo 2:13 es el texto más importante en nuestro estudio sobre la fidelidad de Dios. Una distorsión peligrosa con respecto a él comienza a surgir cuando los maestros de UVSSS usan este versículo en una forma en la que nunca se planeó que fuese usado. Para considerar el contexto inmediato necesitamos examinar 2 Timoteo 2:11-14:
Palabra fiel es ésta: Que si morimos con El, también viviremos con El; si perseveramos, también reinaremos con El; si le negamos, El también nos negará; si somos infieles, El permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo. Recuérdales esto, encargándoles solemnemente en la presencia de Dios, que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha y lleva a los oyentes a la ruina (Biblia de las Américas).(v)
La forma en que algunos maestros populares interpretan el versículo 13 es en extremo perturbadora pues no solamente viola el contexto inmediato sino que también ¡va contra todo el tenor de la Escritura con respecto a la fidelidad de Dios para llevar a cabo sus amenazas! Cuando Pablo escribió 2 Timoteo 2:12, probablente tenía en mente las enseñanzas de Jesús. Jesús dijo:
Pero cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos (Mateo 10:33, Biblia de las Américas).

Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios (Lucas 12:9, Biblia de las Américas).

De nuevo, la gracia de Pablo afirma dogmáticamente:
Si nosotros [los cristianos] le negamos, él [Jesús] también nos negará (v. 12 ).
¡Los maestros de UVSSS dan una interpretación del versículo siguiente con respecto a la fidelidad de Dios, la cual increíblemente niega esta verdad! Por ejemplo, Swindoll dijo:
Si usted ha confiado en el Señor Jesucristo como su Salvador, usted todavía es un hijo de Dios. Usted puede negarle a Él, pero Él nunca le negará. Aunque usted sea infiel, Él permanecerá fiel. Y la gracia de Dios, el sello del Espíritu Santo, le preserva a usted permanentemente. Esta es llamada la doctrina de la seguridad eterna.(vi)
El mensaje de Swindoll, el cual es lo exactamente opuesto a la enseñanza de Jesús (Mateo 10:33) y de Pablo (2 Timoteo 2:12), está directamente relacionada con la doctrina de la seguridad eterna y es una opinión no escritural acerca de la fidelidad de Dios.

Desafortunadamente, otros maestros de UVSSS declaran el mismo tipo de mensaje.

Charles Stanley escribió:

... los creyentes que pierden o abandonan su fe retendrán su salvación, pues Dios permanece fiel(vii).
Charles Ryrie escribió:
... un creyente puede llegar al punto de no creer, y aun así Dios no lo negará, ya que Él no puede negarse a Sí mismo.(viii)
Similarmente Zane Hodges afirma:
¡Y aun si dejamos de creer todo esto, Él permanece fiel! Para Él, renegar de tales promesas sería nada menos que una negación de Su propio carácter y fidelidad. Pero, como el apóstol señala, Él no puede negarse a Sí mismo.(ix) (cursivas suyas).
Robert Thieme, Jr., enseña:
La seguridad eterna depende de la fidelidad de Dios.(x)
Robert Lightner también se refiere a 2 Timoteo 2:13:
El Espíritu Santo le trajo al pecador convicción de pecado y regeneración. Él se ha tornado el sello de nuestra eterna salvación (Ef. 4:30). Hemos sido recibidos en la familia de Dios. Los únicos que podrían posiblemente quebrantar el sello serían los miembros de la Deidad. Y ellos nos han dado su palabra de que nunca harán esto (2 Tim. 2:13).(xi)
Charles Spurgeon proclamó:
Esta fidelidad de Dios es el fundamento y piedra angular de nuestra esperanza de perseverancia final.(xii)
Tales interpretaciones de UVSSS, si son aceptadas, neutralizan esta seria advertencia enseñada primero por el Señor mismo, y luego por el Apóstol Pablo en 2 Timoteo 2:12. Ya que es obvio que uno no puede permanecer salvo y ser “negado”por Cristo, no debiéramos sorprendernos de que los maestros de UVSSS empleasen tal interpretación, ya que ellos parecen extremadamente resistentes a rechazar su amadísima doctrina aunque claramente no es escritural.

¿Están los maestros de UVSSS llamando mentiroso a Jesús al decir que él no nos negará si nos tornamos infieles al punto de negarlo a él? Ciertamente ellos nunca harían esto intencionalmente, pero ¿no parece su extraña interpretación de 2 Timoteo 2:13 llevar a esta inferencia?

Por favor, note que los apóstoles originales negaron a Cristo por temor a la persecución (Mateo 26:31-35). De hecho, el Apóstol Pedro hizo esto tres veces consecutivas ante un potencial daño físico, al negar que él fuera discípulo de Jesús y que estuviera con él en el huerto de los olivos (Juan 18:17-27, compare con 13:38). ¡De esto aprendemos que no es solamente a través de nuestro estilo de vida que podemos negar a Cristo! Tampoco es tal cosa meramente hipotética, pues se tornó una realidad para aquellos apóstoles.

Adicionalmente, sólo uno previamente salvado podría tornarse negado por Cristo, según el contexto de Mateo 10:33. Una persona salvada es referida como perteneciendo a Cristo (Gálatas 5:24), su oveja (Juan 10:27), etc.

Todo esto lleva al hecho de que el Dios inmutable es fiel en todo momento, no solamente para llevar a cabo sus maravillosas promesas de bendición, sino también sus más solemnes advertencias y amenazas. Dios permanecerá fiel a ambas porque no puede negarse a sí mismo. Él es un Dios fiel:

Conoce, pues, que Jehová, tu Dios, es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta por mil generaciones, pero que da su merecido, en su propia persona, al que le aborrece, destruyéndolo; a quien le odia, no se demora en darle en su propia persona el pago (Deuteronomio 7:9,10, Reina-Valera 1995).
¡Como ya se mencionó, a pesar de la fidelidad de Dios hacia nosotros, debiéramos estar más preocupados en nuestra fidelidad hacia él! Este es el asunto real que muchos fracasan en ver. Antes de que concluya nuestra vida terrenal, podemos tener que escoger entre morir por él o renunciar a nuestra fe en Cristo. Si esto llegase, que todos podamos permanecer fieles a Jesús mientras tenemos en mente sus palabras eternas a sus discípulos:
A ustedes, mis amigos, les digo que no teman a los que matan el cuerpo pero después no pueden hacer más. Les voy a enseñar más bien a quién deben temer: teman al que, después de dar muerte, tiene poder para echarlos al infierno. Sí, les aseguro que a él deben temerle (Lucas 12:4,5, NVI).
(i) Jeremías 18:7,8 contiene la razón por la cual Dios no destruyó a Nínive como Jonás había profetizado que ocurriría en 40 días (Jonás 3:4). Esta es la respuesta que necesitan oír los Testigos de Jehová (y otros) que tratan e escapar a sus propias falsas profecías refiriéndose a Jonás. Otro pasaje similar es Jeremías 26:18,19.

(ii) Robert A. Morey, The Saving Work of Christ [La obra salvadora de Cristo] (Sterling, VA: Grace Abounding Ministries, Inc., 1980), pp. 231, 232.

(iii) New Geneva Study Bible [Nueva Biblia de Estudio Ginebra] (Thomas Nelson Publishers, 1995), p. 907.

(iv) H. A. Ironside, Eternal Security [La seguridad eterna] (Neptune, NJ: Loizeaux Brothers, edición revisada 1986), pp. 42, 43.

(v) Por favor, note que el versículo 14 muestra que estos versículos habrían de ser repetidos a menudo en las congregaciones locales que Timoteo visitaría. En otras palabras, los santos del cristianismo del primer siglo, a diferencia de nuestro tiempo, oyeron a menudo los versículos 11 al 13.

(vi) Chuck Swindoll, The Problem of Defection [El problema de la defección] Cinta de audio YYP 6A. Swindoll es el actual presidente del Seminario Teológico de Dallas.

(vii) Charles Stanley, Eternal Security: Can You Be Sure? [La seguridad eterna: ¿Puede usted estar seguro?] (Nashville: Oliver-Nelson Books, 1990), p. 94.

(viii) Charles C. Ryrie, So Great Salvation [Tan grande salvación] (Victor Books, 1989), p. 141.

(ix) Zane C. Hodges, Absolutely Free! [¡Absolutamente gratis!] (Dallas, TX: Redención Viva, 1989), p. 112.

(x) R. B. Thieme, Doctrine of Eternal Security, Confidence [La doctrina de la seguridad eterna, confianza] (Houston, TX: Bible Doctrine Cassettes, 1981), Leción 186-1 Jn. 4:17b, 1981 1 John, 25 de setiembre de 1981.

(xi) Robert P. Lightner, Sin, the Savior, and Salvation [El pecado, el Salvador y la salvación] (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1991), p. 238.

(xii) Charles H. Spurgeon, All of Grace [Todo de Gracia] Classic Books for Today (Newton, KS: Herald of His Coming, 1994), #171, p. 30.


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